domingo, 3 de enero de 2016

El manuscrito de piedra - Luis García Jambrina

Publicado por Bejarana 76 en 16:07
Antes de empezar con la reseña de hoy quiero desearos un feliz año, y que nada más os traiga alegría, que vuestros sueños se cumplan, si no todos, pues casi todos, pero que se cumpla alguno. Espero que este año venga cargado de felicidad. ¡Feliz año 2016!

Hace tiempo que tengo en mi estantería este libro, junto a otro del mismo autor, y no ha sido hasta ahora que me lo he leído, siempre se me iban poniendo otros títulos por medio y siempre lo iba dejando para atrás, es lo que suele pasar muchas veces, pero para anticiparos a mi opinión, tengo que deciros que es un libro que me ha encantado, y que ahora pienso que me lo tenía que haber leído antes, y que he tardado mucho en hacerlo.

Ficha

Título: El manuscrito de piedra.
Autor: Luis García Jambrina.
Nº de páginas: 316.
Encuadernación: tapa blanda.
Editorial: Punto de lectura.
Precio en papel: 11.40 €, 9.49 € y a mí me costó 6 €.
Precio en formato Kindle: 5,69 €.
Primera edición: junio 2011
ISBN: 978-84-663-2501-1

Luis García Jambrina

Nació en Zamora en el año 1960. Es profesor titular de Literatura Española en la Universidad de Salamanca, también es Doctor en Filología Hispánica y, Experto en Guión de Ficción para televisión y Cine.
Además de haber publicado varios libros de ensayo sobre literatura, también ha preparado antologías y ediciones de grandes poetas españoles.
Ha obtenido varios premios, en 1999 recibió el Premio Fray Luis de León de Ensayo, y en el año 2006 recibió el Premio de Relato Breve Fundación Gaceta Regional.
También trabaja como crítico de poesía del suplemento ABC de las Artes y las Letras.
Ha escrito dos libros de relatos, en 1995 escribió Oposiciones de la Morgue y otros ajustes, y en el 2005 escribió Muertos S.A.
Sus cuentos han sido traducidos a varias lenguas y figuran en diversas antologías.
El manuscrito de piedra fue su primera novela, la escribió en 2009 y con ella obtuvo el Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza a la mejor novela de este género publicada en español durante el año 2008 por autores de cualquier nacionalidad; esta misma novela fue también finalista del Premio de la Crítica de Castilla y León, y ha sido traducida ya a varias lenguas.

Argumento

Salamanca, 20 de septiembre de 1497, fray Tomás es asesinado de noche cuando acudía a confesarse con Diego de Deza, obispo de Salamanca.
Tras el asesinato del fraile, cuando Fernando de Rojas vuelve de sus vacaciones de verano, Diego de Deza le encarga que investigue la muerte de éste, y que no parara hasta encontrar al culpable para que pagara por ello. A partir de ahí, Fernando tendrá que empezar averiguando cosas de fray Tomás e investigar su entorno, además de tenerles que interrogar.
Pero no solamente se tendrá que enfrentar a la muerte de fray Tomás, si no que detrás vendrá una cadena de asesinatos a los que el asesino deja siempre la misma marca, al igual que a fray Tomás, a los demás también les deja una moneda en la lengua y una cortada en la cara.
Así comienza una historia en la que se van a mezclar la situación en ese momento de los judíos y los conversos, en esta historia se descubre la Salamanca oculta y subterránea, pero no solamente eso, sino que es una novela que nos lleva hasta la Historia y la leyenda de una ciudad tan bonita y fascinantes como es Salamanca, además en una época donde hubo una gran agitación y cambio.

Personajes

Fray Tomás de Santo Domingo. Vivía en el convento de San Esteban. Era catedrático de Prima de teología en el Estudio General Salmantino, y para este hombre, la cátedra era un púlpito desde donde clamaba justicia contra las brujas, los conversos judaizantes o rejudaizantes y los herejes, a la hora de defender la fe católica era feroz.
En las clases que impartía en la Universidad, acudían un número considerado de estudiantes, siempre acudían con muchas ganas de escucharle, algunos de ellos le vitoreaban y ensalzaban en voz alta, pero otros, lo denigraban y criticaban entre dientes, pero también los había que se quedaban con la boca abierta al escucharlo, y sin embargo, otros se escandalizaban de sus palabras, las cuales muchas veces provocaban entre los mismo alumnos tales enfrentamientos que terminaban en reyertas.
Era un hombre que había cogido tanta fama, que el Tribunal de la Inquisición de Valladolid lo había nombrado consultor del Santo Oficio.

Fernando de Rojas. Fernando era hijo de conversos, provenía de La Puebla de Montalbán, un pueblecito muy cercano a Toledo.
Siendo muy niño ya era muy consciente de que era diferente a los demás, fue un niño muy precoz en los estudios y su curiosidad por saber era insaciable.
Aprendió a escribir y a leer con un canónigo, el cual le enseñó los rudimentos de la gramática latina.
Consiguió una beca en uno de los colegios de la Universidad de Salamanca, allí fue a estudiar con tan solamente apenas trece años, y todo fue gracias a la influencia de unos parientes y a la carta de recomendación de un gran amigo del canónigo que le enseñó.
Era un chico que su deseo por aprender era tan grande que acudía de incógnito a otras clases de las Escuelas Mayores.
Cuando apenas había iniciado el segundo año de estudios, su padre fue detenido por la Inquisición, estaba acusado de judaizar, pero Fernando sabía muy bien que su padre era más que inocente, y aunque era muy joven, eso no le impidió acudir como testigo en el proceso que había sobre su padre.
A pesar de su juventud, Fernando demostraba en las aulas una gran capacidad para la oratoria, el romance y para el latín.
Era tanta su curiosidad por ciertas cosas que no tenía límites, así que por su cuenta cursó teología, medicina y astrología. Le encantaba todo lo que tenía que ver con el poder curativo de las plantas.
Para Fernando, lo más bonito y deseable en este mundo era aprender, algo con lo que coincidía con su adorado Aristóteles, y qué mejor para ello que la Universidad de Salamanca.
Diego de Deza sabía muy bien que con la inteligencia que tenía el chico y con su formación, podría aspirar a los más altos cargos dentro de la monarquía, por lo que le animaba a que terminara de una vez los estudios y que sacara el grado de bachiller en Leyes.
Su amor por aprender era tan grande que si por él hubiera sido se hubiera quedado en la Universidad, pero no podía ser, era algo imposible.

Fray Diego de Deza. Obispo de Salamanca y preceptor de príncipe don Juan, también lo fue del propio maestrescuela y de varios catedráticos del Estudio.
En la ciudad se rumoreaba que al igual que Fernando, provenía de familia conversa, algo que sus enemigos no lograron probarlo nunca.
Antes de llegar a ser Obispo, había sido el prior del convento de San Esteban y catedrático de Prima de teología en la Universidad, era un hombre muy ambicioso, pero también era muy inteligente.
Era mucho el prestigio que tenía en la Universidad y eso terminó convirtiéndolo en preceptor del heredero de los Reyes Católicos, el príncipe don Juan.
Más tarde, y como premio por sus buenos servicios ante la corona, fue nombrado obispo de Salamanca en el año 1494, pero no fue hasta mayo de 1497 que no tomó posesión de su sede, cosa que pasó después de ir a Burgos a la boda del príncipe don Juan con doña Margarita de Austria.
Por petición de los Reyes, Diego de Deza siguió siendo, de algún modo, tutor del Príncipe, a quien quería como si fuera un hijo.

Hilario. Compañero de Fernando en el Colegio Mayor, era varios años más pequeño que él, era un buen mocetón con una mirada despierta.
Hilario era uno de los seis fámulos que compaginaban sus estudios con las labores de criado en el Colegio.
Había llegado allí más tarde que sus compañeros, pero era tan avispado que estaba más adelantado que todos los demás estudiantes de su edad.
Él fue quien le comunicó a Fernando del asesinato de fray Tomás cuando llegó de sus vacaciones a Salamanca.

Fray Antonio de Zamora. El herbolario del convento, antes de dedicarse a las plantas, había sido teólogo, pensó en ese momento hacerse maestro de teología, pero al final se inclinó por dedicarse a las tareas más humildes, como era recoger y clasificar hiervas, cultivar un huerto y tratar de introducir nuevas semillas.
Fray Antonio se llevaba muy bien con Fernando, sin embargo no tanto con fray Tomás, ambos se llevaban mal, no se soportaban.
Fray Antonio y Fernando descubrieron el tabaco al mismo tiempo, las plantas se las llevó Colón a fray Antonio, todo un descubrimiento de aquellas plantas para él, entonces en España no se conocía ni se sabía lo que era eso, fueron los primeros en probarlas, aunque sabían muy bien que si los descubrían no les iba a ir muy bien, ya que se consideraría unas plantas prohibidas.

Andrés. Tras el transcurso de la investigación, es normal que Fernando empezara a interrogar primero a personas que conocían a fray Tomás, y las personas que pertenecían a su entorno, y Andrés era uno de ellos.
Este chico era el criado de los frailes, era un muchacho muy jovencito, tendría entre 18 y 19 años, aunque era el criado de los frailes, se dedicaba más exclusivamente a fray Tomás, llevaba a sus servicio cerca de dos años.
Con Andrés, Fernando descubrió muchas cosas sobre el fraile, fue un buen testigo para tener un poco clara la situación a la hora de tirar por un lado o por otro, pero de todas formas cada cosa que descubría se le complicaba más el caso.

Alonso Juanes. Era bachiller y antiguo compañero de Fernando, después de muchos años sin verse tuvo que acudir a él para consultarle.
Ambos tenían la misma edad, pero Alonso parecía mucho más mayor.
Era un buen jurista, pero aún no se había bachillerado, pero según él, tampoco le corría mucha prisa.

Fernando de Roa. Tras la muerte de fray Tomás, Fernando de Roa fue su sustituto en la Universidad, él era maestro de Filosofía Moral.
En un principio ambos como que no se caían muy bien, ambos desconfiaban el uno del otro, tan solamente se conocían por oídas de otros.
A lo primero nos parecerá un hombre enigmático, un personaje que no despierta mucha simpatía, pero sí sentiremos mucha curiosidad por él.

Sabela. Esta chica era una de las prostitutas que trabajaban en la Casa de la Mancebía, y tras acompañar una noche al príncipe don Juan, Fernando la conoce, aunque no tienen nada más que contacto visual y oral, ambos se quedan prendados.
Era una chica joven, bonita y simpática, a pesar de su trabajo, a Fernando le daba igual, a partir de esa noche no dejó de pensar en ella y sus visitas a la Casa de la Mancebía se fueron repitiendo día a día, aunque solamente fuera para verla.

Opinión personal

Para empezar este apartado, tengo que decir que es normal que esta novela haya sido premiada con el Premio Internacional de Novela Histórica, porque la verdad es que se lo merece, es una de las novelas históricas que me he leído este año que más me ha encantado, con lo que seguidamente me leeré El manuscrito de nieve, que me lo compré al mismo tiempo que éste pensando que era una segunda parte.
En la novela no solamente podremos disfrutar de una historia muy bien escrita, con el lenguaje propio de aquella época y como escenario Salamanca, una ciudad la cual en aquellos años, a finales del siglo XV, no era muy grande, tan solamente contaba con veinte mil habitantes, de los cuales siete mil eran estudiantes.
De toda la Cristiandad, la Universidad de Salamanca era muy notoria y una de las más renombradas, junto con las de París y Bolonia.
La novela consta de Prólogo, más 24 capítulos no muy largos, y termina con el Epílogo.
El libro comienza con el asesinato de fray Tomás, un hombre polémico y todo lo que le rodeaba era muy oscuro, enigmático y por lo visto, era un hombre poco de fiar, siempre estaba lleno y rodeado de polémicas.

Aunque no haya puesto en el apartado de los personajes al Príncipe don Juan, es un personaje que está muy presente en la novela, un personaje muy importante para Diego de Deza, tanto que cuando el joven Príncipe llegó para quedarse en Salamanca, hubo un montón de normas para los ciudadanos, no solo impuestas por él, sino también por el Obispo, a algunos de los ciudadanos les agradaba, sin embargo, a otros les fastidiaba mucho, los impuestos subirían y tendrían que pagar por cosas que solamente se iban a arreglar estando allí el Príncipe.
Don Juan era un chico de naturaleza frágil y débil, le gustaba frecuentar mucho las casas de prostitutas, buscando el placer que no encontraba con su mujer, eran hombres que a sus mujeres tan solamente las querían para que les dieran un heredero, sin embargo, para buscar placer lo hacían con otras que no fueran sus mujeres.

En la novela, nos encontraremos una época donde la Inquisición estaba muy presente, donde a cualquier cosa que sucedía les echaban la culpa a los conversos, aunque fueran inocentes les torturaban  hasta provocarles la muerte, totalmente una injusticia.
Eran personas que se convertían del judaísmo al cristianismo porque sabían que iban a ser perseguidos toda su vida, pero aunque se convertían eran perseguidos igual, no les dejaban tranquilos, con el solamente hecho de ver que no comían cerdo, ya se pensaban que eran judíos o conversos. Todos o casi todos sabemos cómo era en aquella época y como actuaba la Inquisición, por suerte todo eso no lo hemos vivido, pero sí que lo hemos estudiado y leído en los libros de historia.

En cuanto a nuestro protagonista de la novela, quien no conoce a Fernando de Rojas, creo que hay muy pocas personas aquí en España que no lo conozca, me imagino que a quien no le guste la literatura ni leer, puede que no le conozcan, pero los que somos amantes de la literatura, le conocemos de sobra porque además hemos leído sus obras, incluso repetidamente.
Fernando de Rojas, autor de La Celestina, novela que terminó justo el Lunes de Aguas, aunque la tituló primeramente Comedia de Calisto y Melibea, pero resultó, que el personaje más importante de la obra fue la Celestina.
Cuando Fernando de Rojas murió, su fortuna ascendía a unos cuatrocientos mil maravedís, pero un tercio procedía de algunas hipotecas sobre sus propiedades.
Como anécdota, os comentaré que entre sus libros se encontró tan solamente un ejemplar de la Tragicomedia de Calisto y Melibea, pero resultó que ninguno de sus herederos quiso quedárselo, por lo que se vendió por un precio equivalente al de medio pollo.

El manuscrito de piedra es una novela que me ha gustado desde el principio hasta el final de sus hojas, no me ha defraudado en nada, ni si quiera con su final, ya que es un final que no me lo esperaba, un poco desagradable, pero es muy bueno y adecuado para la novela, de todo lo que pasa no nos lo podemos ni imaginar, al menos a mí no se me pasaba ni por la cabeza todo lo desarrollado al final.

Conclusión final

Tras hablaros un poco de todo, tan solamente me queda recomendaros el libro, y si habéis llegado hasta aquí, habréis visto que es una novela que me ha encantado y que por supuesto os la recomiendo sin dudarlo, sobre todo si os gusta la novela histórica y el misterio, aquí lo vais a encontrar, también mezclada con leyendas sobre la ciudad de Salamanca y sus lugares más históricos, es una novela con la cual he disfrutado muchísimo, es una novela que te atrapa desde la primera página hasta la última, no nos defraudará en ningún momento, a mí desde luego como he comentado antes, no lo ha hecho, además se lee muy rápidamente, ya que no son muchas páginas y a la hora de leer no es nada pesado, todo lo contrario, es muy ameno, aunque a veces nos tenga con el corazón en un puño.


3 comentarios:

María Adela Gómez on 15 de octubre de 2016, 12:37 dijo...

bonito libro

Anónimo dijo...

Eres un crack!

Unknown on 9 de diciembre de 2017, 19:26 dijo...

Quien era celestina?

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