miércoles, 1 de julio de 2015

La hija de Ra - Santiago Morata

Publicado por Bejarana 76 en 8:32 3 comentarios


Hoy quiero hablaros del último libro que me he leído, me lo he terminado hace dos días y no quiero que pase mucho tiempo para hablaros sobre él.
Lo mío ha sido siempre la novela histórica, pero llevaba una temporada que no había vuelto a leer un libro de este género, quizás porque me saturé un poco y tuve la necesidad de descansar unos meses para después volverla a coger con ganas, así que después de un largo tiempo de descanso, he vuelto a la novela histórica con muchísimas ganas, y qué mejor con esta novela para descubrir un poquito más sobre Egipto, quien me conoce un poquito, sabe que soy una apasionada de este país y todo lo que le rodea, me parece enigmático, tiene algo especial en su historia que me llama muchísimo la curiosidad.
La hija de Ra, es un libro que tenía muchísimas ganas de leerme, hasta ahora no había leído nada de Santiago Morata, pero después de este libro, creo que voy a leerme sus demás novelas.

Ficha del libro

Título: La hija de Ra.
Autor: Santiago Morata.
Número de páginas: 400.
Editorial: Pamies.
Género: novela histórica.
Precio: 19,95 €
Año de la publicación: 2012.
ISBN: 9788415433095

Santiago Morata

Santiago Morata nació en Zaragoza en el año 1969. No solamente estudió Turismo sino que también hizo un Master de Diseño Publicitario y Web, y otro de Marketing Internacional, pero actualmente trabaja en el departamento internacional de una empresa de dietética.
No solamente se le da bien escribir, también le gusta pintar, y le encanta viajar y la fotografía.
Muchas veces dona relatos para obras benéficas, algo que me parece genial, eso dice mucho sobre su persona. Durante años ha escrito artículos para la prensa,  y colabora con escritores, también colabora en foros. Da conferencias y presentaciones de los libros.
Tiene publicados seis libros, los cuales son: Milenio de pasión, La sombra del faraón, El constructor de pirámides, La hija de Ra, en el año 2013 publicó El color del cielo, y el año pasado publicó El espía del prudente.
Cómo veis, ya tiene varios libros dedicados a Egipto, y me los voy a leer todos con el tiempo.

Argumento

Corre el año 1500 a.C. y Hatshepsut es criada y preparada por su padre el faraón Tutmosis I para que algún día ella llegue a ser también faraón tras su muerte, algo con lo que dará un gran vuelco a un sistema de gobierno egipcio muy rígido, nunca hasta entonces se había planteado la posibilidad de que una mujer subiera al trono y gobernara el país.
Hatshepsut sería la primera mujer en subir al trono de Egipto, pero para ello, tendrá que luchar mucho, sobre todo contra la nobleza y el clero, ya que ellos se opondrán porque empiezan a ver que sus poderes decrecen.
En ese periodo, Hashepsut se verá envuelta en un mundo lleno de odios y asesinatos, pero su carácter rebelde hace que la lucha sea más llevadera, sobre todo si lo hace junto a su amante y servidor más fiel Sen- en Mut, quien se propone en convertirla en una diosa inmortal, algo que ella deseaba tanto como ser faraón.
Pero no solamente habrá asesinatos y odio, si no que el amor gana una gran importancia en la novela, un amor tan inmortal como el que ella siente hacia su amante Sen- en Mut, y él hacia ella, es un amor puro y resistente a pesar de todos los problemas que se les presenta.

Personajes

Tutmosis I. El faraón y padre de Hashepsut. Era un buen soldado, un hombre que terminaba ganándose la confianza de sus hombres en la batalla, hacía que la disciplina naciera del respeto profundo en los momentos donde no valía nada la espada más buena, ni si quiera valía la doble corona, para él lo que valía en esos momentos era la capacidad de decisión, la felicidad de sus hombres y sobre todo un buen brazo que fuera fuerte, y una espada que estuviera bien afilada.
Tutmosis I no podía ver a los escribas porque según él, para ellos no existía ni el respeto, ni el valor y ninguna de las virtudes marciales, para ellos solamente existía la lucha por el poder.
No era un hombre de muchas palabras. Para él, su hija Hatshepsut era su gran debilidad, al igual que Tutmosis lo era para su hija. Tenía apariencia de hombre fuerte y cruel, pero esa apariencia se le quitaba en el momento que miraba a su hija, sus ojos le brillaban y pasaba a tener una apariencia de máxima ternura.
Pasaba mucho tiempo fuera de palacio, siempre estaba en las batallas, por eso cuando estaba con su hija era muy celoso con el tiempo de ella, solamente le apetecía estar con ella y aprovechar todo el tiempo que no estaba con ella cuando estaba en las batallas.

Ah-Més ta -Sherit. Esposa real de Tutmosis I y la madre de Hatshepsut. Ella vivía en otro palacio, lejos de su marido y su hija, se fue de allí cuando su esposo Tutmosis decidió cambiarla por otra, pero cada vez que había algún evento, era ella la que estaba como esposa oficial.
No era una mujer que ejerciera de madre, se apartó de su marido incluso teniendo todo el derecho de reinar junto a él.
Hatshepsut y ella se veían muy de tarde en tarde. Era una mujer a la cual no le agradaban las conversaciones donde la política estaba presente, huía totalmente de ellas y también huía de los arquetipos sociales.
Tenía una gran fortuna y gracias a ella podía participar en eventos de caridad y daba banquetes privados, no la gustaba mucho salir de su palacio, ya que tenía allí su bienestar.
A pesar de que no tenía mucha relación con su hija, la quería muchísimo y Hatshepsut confiaba mucho en ella, pero no la gustaba la vida que llevaba su madre, esa no era una vida para una princesa joven, por lo que no podría estar viviendo con ella.
Ah-Més ta-Sherit quería que su hija fuera faraón, fuese como fuese. Es un personaje que a mí personalmente me gustó muchísimo, tiene algo que gusta y engancha.

Sat-Ra. Esta mujer es la nodriza de Hatshepsut. Una mujer ya mayor, era como una segunda madre para ella, nunca había secretos entre ellas, se lo contaban todo, y Sat-Ra con solo mirar a su niña ya sabía cómo se encontraba y lo que le podría pasar, algo muy común en las madres.
Tenía una sonrisa franca y reconfortante, una sonrisa que servía de bálsamo para la tristeza de Hatshepsut.
Hatshepsut la adoraba por encima incluso de su madre y solamente un poquito menos de lo que quería a su padre.
Sat-Ra le había dado de mamar, ella había sido quien la había acunado, e incluso muchas noches dormía abrazada a ella, entre canciones susurradas que la mecían hasta que el sueño la atrapaba.
Aunque ella sabía que su madre la quería, incluso siendo independiente y viviera fuera de palacio, pero Sat era quien la había criado, la mujer que había estado al lado de ella tanto en los malos como en los buenos momentos, y seguía a su lado siéndola siempre fiel.
Sat-Ra, adoraba a su niña y daba su vida por ella, como os podréis dar cuenta, era una mujer que tan solamente le faltó tener a Hatshepsut en su vientre los nueve meses y pasar lo dolores del parto, porque por lo demás, es como si fuera su hija, por ella moría.
Era una mujer muy buena, siempre le daba muy buenos consejos a su niña, y al igual que moriría por ella, también sería capaz de matar por ella, era un amor incondicional lo que tenía por Hatshepsut.

Mut-Nefer. Esta mujer era la concubina de Tutmosis I, con ella tuvo un hijo al que le correspondía el nombre de Tutmosis II.
Era una mujer ambiciosa, quería que fuera su hijo quien subiera al trono como faraón y no dejar que Hatshepsut lo fuera, con lo que si ella quería reinar, tendría que ser la esposa de su hijo, ya que una mujer no podría ser nunca un faraón.
Su ambición no la dejaba mirar más allá, no se daba cuenta de que su hijo no había sido criado para ser faraón, era un chico enclenque, y no era digno de ese título que tanto ella deseaba para su hijo.
Hatshepsut  sentía por ella mucha ira, no la podía ver, ella era la mujer que había desplazado a su madre, por la cual se había visto obligada abandonar el palacio, y su sentimiento hacía ella no era más que de odio, no la quería, pero no le quedaba más remedio ya que era la mujer que había elegido su padre en ese momento y con la que tenía un hijo, a su vez, y por mucho que la doliera, su hermano.

Ineni. Era el alcalde de Tebas, el inspector de las dos casas del oro y de la plata, un gran servidor y mayordomo del dios Amón.
Era un hombre que se creía un ser superior a cualquier mujer, pero no por su cargo como responsable del dios Amón, si no por el simple hecho de que era un hombre en un mundo tan solamente de hombres.
No servía a su dios Amón, ni tampoco al faraón, tan solamente se servía a él mismo, era un hombre muy ambicioso, y además mala persona, no quería que Hatshepsut fuera faraón y para ello hará todo lo posible.
Era un hombre que además de ser ambicioso y malo, también era mentiroso, pero lo peor de todo es que se creía sus propias mentiras y él se veía como el gran salvador no solo del dios, sino también del rey, del país y hasta de la línea sucesoria, pero en realidad, lo que más le importaba era su ambición.
Deseaba con todas sus fuerzas que Hatshepsut estuviera muerta, y para ello moverá todos los hilos necesarios para que la princesa fuera asesinada, siempre a manos de otros ya que él no se las iba a manchar, aunque tanto era su odio hacia ella, que sería capaz de matarla él con sus propias manos.
Lo que él pretendía era fundar una nueva dinastía, de sangre según ellos poderosa, la cual daría grandes reyes y días de gloria a Amón, y la mejor forma de llegar a ello era abrir la puerta que daba a Hatshepsut y ya tenía a la persona adecuada para abrir esa puerta, tenía la llave perfecta.
Es un personaje que no me ha caído muy bien, y si os animáis a leer el libro, veréis por qué no me ha caído nada de bien.

Tutmosis II. Hermano por parte de padre de Hatshepsut, hijo de Tutmosis I y de la concubina Mut-Nefer.
Era un chico un poco malcriado, era una marioneta en las manos de su madre, no era un chico que fuera criado para ser faraón, no estaba destinado para ello pero el destino quería que eso fuera así. No solamente era una marioneta en manos de su madre, si no también se dejaba llevar por las maldades de Ineni, que las llevaba a rajatabla.
Era un niño cuando a Hatshepsut le hicieron casar con él, con ese matrimonio él llegaría a ser faraón y la princesa seria la que gobernaría, la que llevara todos los asuntos de estado, pero siempre desde la sombra.
La princesa le odiaba, aunque eran hermanos no le podía ver, y mucha culpa la tenía su madre, Mut-Nefer.

Hapuseneb. Era un Sumo Sacerdote de Amón y el visir del Norte. Era el encargado de dirigir las obras de la tumba de Hatshepsut en el valle de los reyes.
Al igual que Sen- en Mut, primero fue un mayordomo de Amón, educado por Ineni y un buen soldado. Estuvo a las órdenes de la princesa durante mucho tiempo, la ayudó mucho y ella tenía una gran confianza en él, se sentía protegida estando él al mando de las tropas y de la guardia real.
Para Sen- en Mut, era como un hermano, de hecho se trataban como tal, él al igual que la princesa, tenía mucha confianza en él y sabía que estando él allí en palacio, la princesa estaría en todo momento protegida y a salvo de atentados contra su vida.

Sen- en Mut. Era un mayordomo más del dios Amón, y el preceptor de Hatshepsut.
Ineni estaba convencido de que él iba a ser el hombre que le quitaría la vida a la princesa, pero él era un chico inteligente, tanto que desde niño llamaba la atención de los adultos por su rapidez de pensamientos, pero su brazo fue el ejercitado en vez de su cabeza, su padre lo quiso así, quería que fuera un soldado al igual que él.
En la milicia él no era nadie y su gran mérito fue el de mantenerse vivo, tenía la cabeza excesivamente fría para no entrar en provocaciones, pero también tenía una gran memoria para saber vengarse de esas provocaciones en el momento que él viera oportuno.
En el templo fue enseñado para aprovechar su curiosidad en lugar de reprimirla como a su padre le hubiera gustado.
Allí aprendió los misterios que la vida tiene, el viaje hacía la luz y la muerte, también aprendió a que el fin no era la mera existencia, como para los campesinos, como la batalla para los soldados, la servidumbre para los esclavos, el movimiento leve para los vegetales o simplemente la mera continuidad para todos ellos.
Sen- en Mut era hijo de Ramose, un gran soldado y todo un héroe, en el pueblo se hablaba de cada uno de los pasos que daba. Por otro lado, su madre era una sirvienta de alto rango, ella fue quien colocó a su hijo a las órdenes de Amón.
Cuando Sen- en Mut conoció por primera vez a Hatshepsut, pensó que nunca se iban a poner de acuerdo ni a llevarse medianamente bien porque los dos eran muy parecidos, tenían una gran ambición desmedida, la rebeldía ante una posición forzada, pero envidiable, la princesa forzada por su género y él por su posición; pero si algo él tenía claro, era llevarla a ser faraón y convertirla en una diosa, pero nunca pensó que se fueran a enamorar, un amor precioso y puro.

Hatshepsut. Bueno, por último os voy a hablar de la princesa, la hija de Tutmosis I y la protagonista en todo el momento de esta novela.
No había nadie mejor para que a la muerte de su padre pudiera ser faraón, ya que tenía sangre real, era nieta e hija de reinas, era la nieta de Ah- Mes Nefertary y precisamente fue educada como un hombre para que algún día ocupara el puesto que su padre quería para ella, el oráculo lo había decidido así, incluso antes de que sus otros hermanos murieran de enfermedad.
Cuando empezó a pasar de niña a mujer, su padre no sabía si en algunos momentos podría darle respuestas a muchas de las preguntas, no era ya una niña, su cuerpo se estaba manifestando, empezaba a ser toda una mujer, y en algunos asuntos su padre se sentía algo incómodo, aunque tenían mucha complicidad y confianza, tanta que era ella quien le daba con la esponja cuando se bañaba, no le importaba que le viera sin ropa.
Era una mujer bellísima, sus rasgos eran serenos, con unos pómulos luminosos y tersos, tenía unos labios carnosos y rojos de fruta madura.
Tutmosis I muchas veces se sentía culpable y con mucho dolor por no haber pasado tanto tiempo con ella, por eso cuando estaban juntos lo aprovechaban muy bien.
Cuando conoció a Sen- en Mut, no confiaba mucho en él, por eso no fue muy educada en un principio y le ponía trabas para que la enseñara, era una mujer indomable, mientras hablaba con él se dividía entre la indignación del atrevimiento de él hacia ella, pero también le fascinaba su mirada y su voz cálida y firme, e incluso sus discursos la dominaban  y la fascinaban, la hipnotizaba como un hipnotizador cautiva a una cobra, Hatshepsut pensaba que estaba bajo el influjo de un hechizo o incluso bajo los efectos de una droga.

Bueno, aquí termino este apartado de los personajes, hay muchos más, pero si os hablara de ellos os descubriría mucho sobre la novela y eso es lo que no quiero, con lo que voy a seguir con mi opinión sobre el libro.

Opinión personal

Llegado hasta este punto, tan solamente me queda daros mi opinión y mis impresiones sobre la novela, algo que me gusta, sobre todo cuando disfruto con el libro, como es este el caso.
Es una novela que me ha gustado muchísimo, una novela bien documentada, bien escrita en la cual el autor ha sabido cómo darle ese toque histórico sin que se haga nada pesado el libro a la hora de leerlo, ideal para las personas que se le hacen muy pesados los libros de este género y que por eso se echan para atrás a la hora de leerlo, por eso, aunque no seas un amante de este género de novelas, la puedes leer perfectamente porque en ella se mezclan la política, la intriga, la acción y el amor, tiene los ingredientes perfectos para poder disfrutar de ella.
La novela comienza con la muerte de nuestra protagonista, un capítulo de lo más triste, pero que a partir de ahí es una novela que no nos deja de sorprender en cada página que vamos pasando.
Los personajes están muy bien definidos, muy bien descritos y no nos costará nada empatizar con Hatshepsut y con Sen- en Mut, los dos protagonistas de esta historia, pero también es verdad que con otros personajes no empatizaremos nada, como es en el caso de Ineni, un ser ambicioso y despiadado, al igual que la concubina de Tutmosis I, los dos personajes que principalmente yo no he empatizado.
Muchas cosas son las que he leído sobre Hatshepsut, y aun así es una mujer que me sigue sorprendiendo, es un personaje histórico que me llama muchísimo la atención, una mujer que quizás pretendía en aquella época crear una dinastía de faraones femeninos, pero es algo que no se sabe a ciencia cierta.
Hatshepsut nombraba mucho a la diosa Hat-Hor, esta es la diosa de la alegría, la mujer, la fecundidad, la danza, la música y las artes en general, y es representada con una cabeza de vaca.

El amor entre Sen- en Mut y ella era un amor puro, y apasionado, nunca perdían esa pasión. Cuando se conocieron y pasó algo de tiempo, sabían ambos que se estaban enamorando el uno del otro, pero era un amor que no querían reconocer aunque sus cuerpos ardían cuando se encontraban, hay una frase que les describe perfectamente al principio de esta relación, es una descripción que me encanta y por eso se me ha quedado bien en la mente, la frase decía así: “El calor emanaba de sus cuerpos y la atracción física era casi dolorosa”.
Para Hatshepsut el sexo era muy importante, aunque fuera por masturbación, ya que en los tratados se decía que el sexo era una fuente de energía que el faraón canalizaba y entregaba al pueblo de manera proporcional a la intensidad del acto, con lo cual, a la hora de masturbarse, a Hatshepsut no le daba nada de vergüenza. Es algo que he aprendido en esta novela porque no tenía ni idea de que para ellos el sexo se canalizaba de esta forma, algo que sinceramente me ha llamado mucho la atención.

En cuanto a Sen- en Mut, es otro personaje histórico que crea interés, un hombre que aunque fuera hijo de soldado no era una cosa que le llamara mucho, él prefería servir a Amón, ser hijo de un soldado no le ayudaba tampoco mucho, ya que el hijo de un soldado no tenía ningún privilegio, sino todo lo contrario, tenían más responsabilidades aún, otra cosa hubiera sido si su padre estuviera en la carrera política, ahí sí que hubiera tenido un buen puesto asegurado según el poder de su padre, el hecho de que valiera o no, eso daba igual, el nivel de carrera dependía de la valía de la persona, así que era muy normal de que las carreras que eran heredaras frenaran el ascenso de muchos jóvenes que valían, sin embargo, los que no valían nada se quedaban en un buen puesto por ser hijos de quienes eran, con lo que terminaban colapsando totalmente el sistema.

Conclusión

Cómo veis, y si habéis llegado hasta aquí, os daréis cuenta de que he disfrutado muchísimo con la lectura de este libro, además es que me he sentido muy a gusto haciendo la reseña, pensé que me iba a costar un poquito, pero he visto que no ha sido así, y es lo que pasa cuando un libro gusta tanto.
Es la primera vez que leía algo de este autor, pero desde ahora puedo decir que no será el último libro, no tardaré mucho en leer otra de sus novelas.
Tan solamente me queda recomendar el libro, y como os podéis imaginar, os lo recomiendo totalmente, el hecho de que sea de género histórico, no os asustéis porque según iréis pasando sus hojas no os vais a dar cuenta de que estáis leyendo un libro de este género, lo podéis leer perfectamente, además no son muchas las páginas que tiene y se lee muy bien, nos atrapa desde el primer capítulo hasta el último, el hecho de que el libro comience con la muerte de la protagonista no le resta interés, sino todo lo contrario, por lo menos eso es lo que a mí personalmente me ha ocurrido.
 

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