lunes, 3 de noviembre de 2014

Hacia el Edén - Anna Rice

Publicado por Bejarana 76 en 10:37


Hacia el Edén es una novela erótica, no era yo mucho de novelas eróticas, hasta que leí una que me gustó mucho, así que a partir de ahí no he vuelto a descartar ninguna sobre este género.
La autora de esta novela es Anne Rice, nunca antes había leído nada de ella, ni si quiera la conocía de oídas, hasta que me compré el libro, que como muchas veces, al leer el argumento y al ver la portada, ambos me llamaron mucho la atención, aunque muchas veces, las cosas no son como parecen ser, pero eso ya lo dejo para el final.
La encuadernación del libro es de tapa blanda, es un libro no muy extenso, tan solamente tiene 426 páginas, está editado por la Editorial Zeta Bolsillo, y en cuanto al precio, a mí me costó 3 euros en una oferta que cogí en el Eroski, desconozco el precio en otros lugares.

** Anne Rice **

Anne Rampling es el pseudónimo con el que Anne Rice, siguiendo con la tradición literaria de Anaïs Nin y Henry Miller, se permitió su prosa más intensa. En su novela Belinda, Anne nos sumerge en una historia de amor prohibido para descubrir los oscuros recovecos de la pasión. Con su novela Historia de O, escandalizó en la década de los sesenta, en ella expresaba lo que hasta en ese momento se mantenía velado, Anne Rampling pone de manifiesto los deseos sexuales de nuestro tiempo.
Bajo el pseudónimo de Anne Rampling, escribió la novela de Belinda y Hacia el Edén, del cual os voy a hablar hoy.
Con el pseudónimo de A.N. Roquelaure, escribió: El rapto de la Bella Durmiente, La liberación de la Bella Durmiente y El castigo de la Bella Durmiente.
Desconozco que tenga alguna novela más, como os comentaba antes, no la conocía de nada, y es la primera vez que leo algo de esta autora.

** Argumento **

Lisa es una chica joven y la instructora en El Club, un paraíso artificial donde todas las fantasías se cumplen, y donde se aprende lo que es la sumisión.
Elliott Slater, después de un tiempo largo de educación con Martin, un maestro del sadomasoquismo, éste decide firmar un contrato por dos años para ingresar en El Club como esclavo.
Allí Elliott conocerá el miedo, pero también descubrirá el placer más profundo de lo prohibido, para él será una experiencia inolvidable, vivirá con intensidad todo lo que le suceda en El Club, incluso los azotes, para Elliott el dolor se convertía en placer. Pero aparte de todo esto, también conocerá el amor como nunca lo había conocido.

** Personajes **

Lisa: era una chica muy guapa y con un bonito cuerpo, capaz de conquistar a cualquier hombre. Si no fuera así, no estaría trabajando en El Club como instructora.
En El Club la llamaban “La Perfeccionista”, trabajaba ahí desde que se inauguró, fue ella quien contribuyó a crearlo, a establecer sus principios, a admitir a sus primeros socios y a sus primeros esclavos, Lisa impuso las normas y los límites, también diseñó algunos bungalows y los jardines, la piscina que utilizaban por las mañanas y las fuentes, además de decorar varias habitaciones.
Fuera de El Club, era una chica que no tenía una vida social. Durante cuatro años había estudiado en Berkeley, fueron unos años en los que Lisa había vivido subida en una nube, y en esa época, al mismo tiempo que estudiaba, realizaba trabajos de sadomasoquismo en casa de Martin, el cual fue su instructor.
Según Lisa, de niña había sido un desastre, no sabía qué significaba la adolescencia y empezó a tener unos extraños deseos sexuales de jovencita, fue una niña muy precoz en el tema del sexo.
Sus padres no sabían dónde trabajaba, no sabían que El Club existía, pensaban que Lisa trabajaba en una especie de balneario privado en el Caribe, donde los socios acudían para tomar las aguas y curar sus dolencias.
Su padre era un irlandés muy católico y su madre era una mujer de ideas anticuadas, por lo que prefería dejar en secreto su lugar de trabajo y que pensaran que trabajaba en el balneario, no lo iban a comprender y el disgusto seria grande.
Lisa tenía su propia filosofía sobre el sexo y muchas veces la hubiera gustado hablar de estos temas con sus padres, pero era imposible.
Al igual que Elliott, ella también había sido una esclava cuando solo tenía 18 años.

Elliott Slater: antes de ingresar en El Club, era fotógrafo y era muy bueno en su trabajo, por ello, la revista Time estaba interesada en que trabajara para ellos, pero en esos momentos a Elliott le apetecía probar lo que tanto tiempo había querido y qué mejor que ingresar en El Club como esclavo. Tenía 29 años y cuando firmó los papeles para entrar en El Club, lo hizo de forma voluntaria, sin ninguna coacción para ser esclavo durante dos años.
Durante esos dos años que estuviera en El Club, cobraría la cantidad de cien mil dólares por sus servicios, pero durante esos dos años tenía que estar al servicio de ellos, seria para ellos y podían hacer con él todo lo que quisieran.
Según él, de estudiante fue bastante rebelde y sus padres le consideraban terco como una mula.
Estuvo trabajando durante dos años de fotógrafo, algo que consideraba también muy peligroso por todas las aventuras que había vivido en esos años, lo suyo era meterse en grandes líos, y en su última hazaña, por poco le matan en El Salvador.
Era de Berkeley, California, al igual que Lisa, una gran coincidencia. Se había doctorado en literatura inglesa por la Universidad de California en Berkeley, y le habían otorgado el Purple Heart (condecoración concedida a los miembros de las fuerzas armadas heridos en combate).
Era un chico que no poseía un coeficiente intelectual muy alto, pero era muy inteligente.
En esos dos años que trabajó de fotógrafo lo hizo independientemente, cubría conciertos de rock y entrevistas a celebridades, hacía frecuentes reportajes de guerra para el Time-Life, y era autor de dos libros de fotografías, además era el dueño de una galería de arte y también de una librería en Berkeley.
Era amante de las emociones fuertes, las situaciones peligrosas y de los deportes arriesgados.
Al contrario que el padre de Lisa, el de Elliott, era ateo y creía firmemente en la libertad sexual, de hecho, le llevó a Las Vegas cuando él era aún un adolescente para que se acostara con una prostituta.
Su madre era una buena mujer, daba clases de piano en Los Ángeles y trabajaba como acompañante de una profesora de canto. Sus padres estaban separados y él los adoraba a los dos por igual, aunque a él su madre le enternecía más y la ayudaba económicamente.

Martin Halifax: era el amo, el instructor y el mentor sexual secreto de Elliot, y en su día también lo fue de Lisa.
Desde un principio como que no le hacía mucha gracia de que Elliott ingresara en El Club, no hacía más que repetirle que dos años era un plazo muy largo, que firmara un contrato por tan solamente seis meses, o como mucho de un año, pero Elliott quería sumergirse en El Club hasta perder la noción del tiempo, sabiendo que un día se finalizaría su contrato y volvería a ser libre.
Martin era un buen hombre, era incapaz de herir a nadie. Tenía el rostro de un médico de familia, de un profesor de instituto. Él comprendía y respetaba la obsesión de los demás por el tema del sexo, también tenía aspecto del padre perfecto en el que se podía confiar perfectamente.
Físicamente se le describe como un hombre apuesto, poseía una elegancia innata que no suelen tener los hombres jóvenes por muy atractivos que sean.
Para Lisa era el mejor instructor del mundo, a los veinte años comenzó a trabajar con él en la casa Victoriana que tenía Martin en San Francisco.

Richard: en El Club le apodaron con nombre de “El Lobo”. Era muy jovencito, tenía veinticuatro años y era el administrador delegado y jefe de postulantes más joven que habían tenido en El Club.
Este chico manejaba a los esclavos con facilidad, los pegaba a su antojo y los trataba con dureza, empleaba con ellos unos gestos lentos y lánguidos que hacía que sus víctimas se sintieran intimidados por su poder.
Era el jefe de postulantes ideal, sabía explicar los casos a la perfección, como administrador era el mejor.
Su trabajo le entusiasmaba, siempre estaba ocupado con los asuntos de El Club, y se sentía muy unido a los esclavos que tenía a sus órdenes.

Diana: era una de las esclavas de El Club. Parecía siempre una bailarina, esbelta y lánguida, con su cabello blanco como la nieve desparramándose como una cascada sobre sus hombros y espaldas. Su acento francés era lo que más le atraía a Lisa.
Llevaba tres años viviendo entre esas cuatro paredes, pero una vez al año, durante unas vacaciones de seis semanas, ella desaparece. No sabían adónde iba, ni tampoco lo que hace en esas vacaciones, pero eran sus días libres y podía hacer lo que quisiera.
Diana era una de las esclavas que satisfacía sexualmente a Lisa, era una chica muy buena y servicial. Cuando llegaban los esclavos nuevos, ella sentía celos, porque quería ser ella siempre la que estuviera con Lisa.

Kitty Kantwell: esta chica llegó al mismo tiempo que Elliott a El Club, también como esclava. Poseía un coeficiente intelectual muy alto y era licenciada en periodismo; era una chica joven muy culta, viajaba mucho y, había trabajado en la televisión de Los Ángeles como chica del tiempo y en un talk show en San Francisco como presentadora, había sido instruida en un club privado de Bel Air por una parisina llamada Elena Gifner.

** Opinión personal **

Hasta aquí me ha sido fácil hablar sobre el libro, pero a partir de ahora no va a ser lo mismo porque es un libro que no me ha gustado nada de nada.
Es un libro que para empezar tiene muchas faltas de ortografía y eso en un libro no me gusta, ya que tiene que ser un ejemplo para el lector.
Aunque está catalogada como una novela erótica, he de decir que de erótico no tiene nada, se podría decir que es una novela romántica con algunos matices eróticos, pero nada más. La historia es muy simple, no tiene aliciente alguno, es un libro que se hace muy pesado, a mí se me hizo cuesta arriba y no veía la hora en que se terminara, menos mal que siempre me suelo leer dos libros a la vez y lo compaginaba con el que me estaba leyendo en ese momento, si no lo hubiera tenido que dejar. Es un libro en todo momento previsible, y el final ya ni os cuento, nada sorprendente, está más que visto según se van pasando las páginas. Tampoco me gusta cómo está escrito el libro, le falta algo, me parece una historia sosa, de la que se podría haber sacado más partido, o al menos eso es lo que pienso yo.
Luego están los personajes, a mí por lo menos no me dicen nada, sobre todo los protagonistas, Elliott y Lisa no me gustaron mucho, no empatizo con ellos, hay algo de ellos que no me gusta, al igual me pasa con los demás, no solo con ellos.
La historia está escrita en primera persona, en todo momento está narrada unas veces por Lisa y otras por Elliott.
La historia comienza en El Club pero después se va desarrollando en otros lugares,  como en Nueva Orleans y en la campiña que la rodea, y también en Dallas.

En ella nos descubre un lugar como es El Club, un lugar donde los socios disfrutaban de los esclavos que iban llegando todos los años. Los esclavos realizaban el viaje a El Club totalmente vestidos,  pero antes de aterrizar en la isla eran obligados a desnudarse, solo se les permitía entrar desnudos y en una actitud servil. Sus pertenencias las almacenaban con un número de serie y cuando abandonaran El Club se las volvían a dar.
En el momento que llegaban allí, se les ponía una pulsera muy fina de oro, con su nombre y un número de identificación, aunque los primeros días les escribían sus bonitos y espectaculares cuerpos con rotulador.
Eran personas que pertenecían a todo tipo de categorías sociales y profesionales. No tenían que ser ricos, pero sí tenían que tener unos buenos cuerpos y tenían que ser atractivos, lo mismo valía para los hombres como para las mujeres.
Muchos de los socios de El Club confesaban en privado que querían ser dominados y castigados por los esclavos, algo a lo que los esclavos se adaptaban perfectamente.
En El Club había unas reglas, y una de ellas era que no podían ir esclavos menores de edad, en el momento que se colara alguno sería expulsado, algo muy normal.
Esto a Elliott le iba a servir de experiencia, al igual que le iba a pasar a los demás.

Para Elliott, era peor la tortura del placer que el ser azotado, eran personas que disfrutaban con el dolor, y cuanto más se les azotaba, más se excitaban.
Elliott no veía nada obsceno en que dos personas adultas, refugiadas en la intimidad de una alcoba traten de hallar en las prácticas sadomasoquistas la solución simbólica a su agresividad sexual. Lo obsceno realmente es violar, matar, arrasar poblaciones enteras, hacer saltar por los aires un autocar lleno de víctimas inocentes y destruir de forma salvaje y sistemática.
Él se acostaba tanto con hombres como con mujeres, aunque le gustaba tener sexo más bien con hombres.
Nunca me he adentrado en el mundo del sado, pero quizá sea porque es un tema que no me atrae, eso de sentir placer sufriendo, pues como que no va conmigo, pero siempre respeto a los demás, todo es muy respetable, y como siempre digo, cada uno con su cuerpo puede hacer lo que quiera, al igual que con su condición sexual, todos somos humanos y tenemos derecho a disfrutar de nuestro cuerpo como bien queramos.


** Conclusión **

Si habéis llegado hasta aquí, podréis ver que esta novela no os la puedo recomendar, a mí por lo menos no me ha gustado. Es un libro que no me gusta cómo está escrito, tiene muchísimas faltas de ortografía, la historia no me dice nada, se me hizo muy aburrido y pesado y en todo momento previsible. Siento tener que poner esta valoración pero es que no puedo ponerle otra, no me gusta hacer una crítica negativa sobre un libro, y me cuesta mucho, pero tampoco tengo porqué engañar a nadie si éste no me ha gustado.

1 comentarios:

Margari on 4 de noviembre de 2014, 0:11 dijo...

No me llamaba mucho y por tu reseña veo que hago bien.
Besotes!!

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