miércoles, 28 de mayo de 2014

El abuelo que saltó por la ventana y se largó - Jonas Jonasson

Publicado por Bejarana 76 en 22:19


Hace ya un tiempo que me recomendaron este libro y hace muy poquito que mi amigo Alejandro me lo dejó, nada más tenerlo en mis manos me puse a leérmelo.
El autor de cuyo libro es Jonas Jonasson, es un libro muy cortito ya que contiene tan solamente 416 páginas, divididas en 29 capítulos, es muy sencillo de leer y se hace rápidamente.
La encuadernación es de tapa blanda y en cuanto al precio de éste, personalmente no sabía muy bien lo que valía pero según me comentó mi amigo, le valió 19 euros.

Jonas Jonasson

Jonas Jonasson nació en el año 1962 en Växjö, una pequeña ciudad del sur de Suecia.
Después de una larga carrera como periodista, consultor de medios y productor de televisión, este hombre decidió empezar una nueva vida y comienza a redactar la novela que llevaba años queriendo escribir.
Se instaló en Ponte Tresa, una pequeña ciudad junto al lago de Lugano, en Suiza, donde escribió El abuelo que saltó por la ventana y se largó.
En la actualidad vive en Suecia, en una pequeña isla en al mar Báltico.

Argumento

El 2 de mayo de 2005, Allan Karlsson cumple cien años y en la residencia de ancianos donde vive se hará una fiesta donde acudirá el alcalde y la prensa local, pero a Allan era una cosa que no le hacía mucha gracia ni iba con él, así que decide saltar por la ventana momentos antes de que la celebración comenzara.
El anciano no sabía a donde ir y decide encaminarse a la estación de autobuses, el lugar donde seguro que pasa desapercibido.
Mientras que Allan espera a que llegue el primer autobús, un chico le pide el favor de que vigile su maleta mientras va al servicio, pero el autobús llega antes de que el chico salga del servicio y el anciano sin pensárselo dos veces, se lleva la maleta.
Allan en todo momento ignora qué hay en el interior de esa maleta y cuando lo descubre ve que hay cincuenta millones de coronas. ¿Qué hará Allan con la maleta?

Personajes

Allan Karlsson: Allan era un hombre centenario el cual, a lo largo de esos cien años había tenido muchísimas experiencias de lo más singulares; desde encuentros con personajes como Franco, Stalin o Churchill, hasta amistades comprometedoras como la esposa de Mao, pasando por actividades de alto riesgo como ser agente de la CIA o ayudar a Oppenheimer a crear la bomba atómica, pero en su última aventura, a sus cien años, cuando ya creía que su vida era tranquila, que ya no le pasaría nada más, con el tema de la maleta pondrá a todo el país patas arriba.
Es un personaje muy gracioso, Allan llamaba a sus zapatilla, zameadillas, porque a cierta edad rara vez, el hombre al orinar no lo hace más lejos de sus propios zapatos.
Desde bien pequeño empezó a trabajar, primeramente cortando leña para su madre.
Se quedó huérfano, creció y trabajó firme en su fábrica de dinamita y a comienzos de los años veinte creó una considerable cartera de clientes por toda la provincia.
Los sábados por las noches, cuando los jóvenes iban al baile al granero, él se quedaba en casa ideando nuevas fórmulas para mejorar la calidad de su dinamita, y después los domingos se acercaba a la cantera de grava y la probaba.
Allan se sentía a gusto estando solo, algo a lo que ya se había habituado y que su vida se caracterizaba por la soledad.
A causa de no unirse al movimiento obrero, le causó el desprecio de los círculos socialistas.
Fue un hombre que viajó mucho, estuvo en España, América, China, el Himalaya, Rusia e Irán.
Era un hombre muy avispado, ya desde pequeño lo era hasta tal punto que de tanto preguntar más de un bofetón se libró por parte de su madre, se lo decía pero luego ésta no se lo daba, pero por lo menos Allan dejaba de preguntar cosas que no debía.

Alice: esta mujer era una de las enfermeras de la residencia de ancianos donde vivía Allan. Según el anciano, Alice poseía un fastidioso sexto sentido, ya que allá donde escondiera su aguardiente, ella siempre lo encontraba.
Allan no la tenía mucho cariño y no la describía muy bien ni la ponía en buen lugar, era evidente que no le caía bien pero porque le tenía controlado, cosa que no le gustaba.

Julius Jonsson: era un hombre de unos setenta años, de ojos castaños, barba canosa de dos días y vivía en la vieja estación de Byringe.
Durante años, este hombre no había tenido a nadie con quien conversar, por lo que la presencia de Allan fue más que bienvenida.
Fue hijo único e hijo de agricultores, de niño trabajó en la granja familiar y a diario recibía las palizas por parte de su padre, porque según él, Julius no valía para nada.
Cuando éste cumplió los veinticinco años murió su madre, después su padre se ahogó en el pantano al intentar salvar a una vaquilla.
Con la muerte de su madre lo pasó muy mal, sin embargo, cuando su padre se ahogó le dio pena pero por la vaquilla, no por su padre.
Lo suyo no era la agricultura, así que lo vendió todo, menos unas pocas hectáreas de bosque ya que consideró guardar algo para la vejez, después se marchó a Estocolmo donde en casi dos años se gastó todo el dinero.
Volvió al bosque y se centró en ganar un concurso para suministrar cinco mil postes de tendido eléctrico a la compañía de electricidad de la comarca de Hudisksvall y como no era hombre que perdiese el tiempo con detalles como la cotización a la Seguridad Social o el pago de los impuestos, pudo ofrecer un presupuesto de lo más bajo y ganar el concurso y con la ayuda de una docena de jóvenes refugiados húngaros logró hacer la entrega a tiempo y recaudó por ello más dinero del que creía que existía, pero por circunstancias de la vida todo le fue mal.
No era un hombre muy querido allí por circunstancias y por cosas que el hombre iba haciendo, a dónde iba dejaba huella.

Benny: amigo de Julius y el propietario de un puesto de salchichas. Tenía unos cincuenta años y conservaba todo el cabello, incluida una coleta.
Era un hombre muy listo y de joven estudió bastantes cosas aunque a medias porque la herencia que les dejó su tío a él y a su hermano Bosse se fue agotando.
A consecuencia de la herencia, los hermanos discutieron y cada uno fue por su lado dejándose de hablar.

Bulten: es el chico de la maleta que Allan le robó. Según Allan, era un joven esmirriado de pelo rubio, largo y grasiento, barba hirsuta y una cazadora vaquera en cuya espalda ponía “Never Again”.
Seguramente no sabría leer porque en la estación de autobuses tiraba de la puerta del aseo de minusválidos como si el letrero “Fuera de servicio”, en letras negras sobre fondo amarillo, no significara nada.
El joven no se quería separar de su enorme maleta gris con ruedas, pero no le quedó más remedio si quería entrar en el servicio.

Esteban: este chico fue el amigo español de Allan, los dos se vinieron a España en bicicleta, una aventura que duró tres meses desde Suiza.
Esteban tenía unos estrechos lazos con Primo de Ribera. Ambos participaron en la guerra civil española, en ella, Allan primeramente estuvo en el grupo de los republicanos, pero después se cambió de bando, y conoció a Franco al que llamaba “El hombrecillo”.

Gunilla Björklund: también llamada La Bella Dama, es la mujer de la que se enamoró Benny. Había heredado un millón de coronas porque su padre murió. Vivía con su elefante Sonja y su perrito.
Se casó con dieciocho años y le había puesto diez años después de patitas a la calle a su marido, nunca tuvo hijos.
Trabajó de recepcionista en el ambulatorio de Rottne, vivía del dinero de la herencia, que empezaba a escasear, y de que pronto llegaría la hora de ponerse en marcha e inventarse otra cosa para poder vivir.

Per-Gunnar Gerdin: aunque se llamaba así, nadie se atrevía a llamarlo de otra forma que no fuera “El Jefe”, porque así lo había decidido él mismo.
Era el líder de los Never Again, se definían como club de moteros, pero no eran más que un grupo marginal de jóvenes con antecedentes penales.
Per era un chico de mediana edad con más antecedentes todavía, todos de índole criminal.
Medía casi dos metros, pesaba unos ciento treinta kilos y tenía por costumbre esgrimir una navaja si algo o alguien le tocaban las narices.
Per inició su carrera criminal con cierta cautela. Junto con un amigo de su misma edad, importaba frutas y verduras, al tiempo que, como era lógico, aplicaba la ley de la trampa respecto al país de procedencia para defraudar la Hacienda y subirle el precio al consumidor.

Ranelid: este hombre era el fiscal, sin casi pruebas dio por hecho que el anciano y los demás eran culpables de algunos sucesos que habían ocurrido al desaparecer la maleta.
Era un hombre muy orgulloso, no le gustaba fracasar en los casos y este quizá le podría poner entre dicho y eso nunca lo iba a permitir, no daría su brazo a torcer, así tuviera que hacer daño a quien fuera.

Aronsson: el comisario que habían llamado para resolver el caso del anciano desaparecido de la residencia de ancianos, él no entendía para qué le habían llamado, ese caso no era de su envergadura, resolvía casos más difíciles, para él era insignificante, lo que menos se esperaba es que iba a ser un caso todo lo contrario, que con el paso de los días se complicaría la cosa.
En un principio pensó que el anciano había sido secuestrado por Benny y Julius, de hecho, los medios de comunicación así lo hacían saber a la gente y nadie en un primer momento podía decir todo lo contrario, ni siquiera el comisario.
Aronsson era un hombre solitario, pasaba sus noches en la fría habitación de un hotel, sin que nadie le estuviera esperando, ni tampoco nadie que le acompañara en sus largas noches.

Opinión personal

Después de hablaros del argumento y los personajes, tan solamente me queda daros mi opinión personal.
Es un libro que al principio de la historia está muy bien, te ríes porque tiene unos golpes muy buenos, pero todo se va estropeando y torciendo cuando empiezan los capítulos hablando de la vida de Allan, menos el primero, los demás me han parecido aburridos y además muy largos, por lo menos a mí me aburrieron muchísimo, para mi parecer, sobraban muchas cosas, después cuando volvía con la huida y la búsqueda del anciano, volvía otra vez la parte divertida.
Luego está el tema de los personajes, considero que había muchos para una historia tan corta, donde más personajes hay es en los capítulos de su vida.
El libro me ha gustado, pero me hubiera gustado más si se hubieran suprimido algunas cosas y capítulos.
No sé por qué, pero me está costando bastante hacer la reseña, pensé que a la hora de hablar del libro me iba a ser fácil, pero no es así, me está resultando difícil.
Si tuviera que recomendarlo, diría que sí os lo recomiendo, a pesar de esos capítulos que no me acaban de convencer.
Lo que me sorprendió mucho fue el final, en ningún momento me lo imaginaba, yo pensaba que iba a ocurrir otra cosa pero no fue así, y me gustó.
Como comento al principio, es muy sencillo de leer y para los que estamos acostumbrados a leer y sobre todo a leer libros de muchas más páginas, éste es cortito y se lee como mucho en tres días, según también con la intensidad que se lea, he de decir que la historia engancha al principio pero ese enganche no llega hasta las páginas finales, lo ideal sería que enganchara desde el principio hasta el final. Para terminar, decir que es un libro con altibajos.

3 comentarios:

Margari on 29 de mayo de 2014, 0:19 dijo...

Es un libro que, a pesar de las buenas reseñas que he leído, no termino de animarme con él. Y tu reseña me deja aún con más dudas.
Besotes!!!

kabu leyendo es gerundio on 29 de mayo de 2014, 9:23 dijo...

siempre que lo he visto me ha llamado la atención, pero veo que tiene sus pegas besos

Alonso Barán on 29 de mayo de 2014, 19:57 dijo...

el título es genial!!
un saludooo

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