sábado, 23 de noviembre de 2013

Hot Line: Historia de una obsesión

Publicado por Bejarana 76 en 10:41


Hace ya un tiempo que me leí la novela de la cual os voy a hablar y el otro día ordenando la estantería me lo encontré de nuevo y como apenas me acordaba de él me lo volví a leer y ya entiendo por qué no me acordaba de él, pero eso lo dejo para después.
'''Hot Line: historia de una obsesión''' es una novela erótica escrita por Francesca Mazzucato. Es un libro muy pequeño, tan solamente tiene 112 páginas pero el que yo tengo tiene 93 páginas, su encuadernación es de tapa blanda, de la editorial Tusquets Editores, su fecha de lanzamiento fue el día 1 de julio de 1997 y en cuanto a su precio es de 10 euros, desconozco si lo hay para e-Book pero creo que no. A ver cómo me sale la reseña porque siendo tan cortito me cuesta mucho hacerla, espero no extenderme mucho.

==Francesca Mazzucato==

Conozco muy poquito sobre esta autora, ni siquiera la conocía, para mí era totalmente desconocida. Nació en 1965 en Bolonia, es licenciada en letras y en aquel momento trabajaba como traductora entre París y Bolonia, pero actualmente no sé en lo que trabaja o si ha escrito más libros, solamente sé que debutó como novelista en 1996 con esta novela.
Francesca Mazzucato, trabajó durante tres meses en una línea erótica en Módena, al igual que Lorena, la protagonista de su novela.
Por ese motivo, ella al escribir la novela sabe de qué habla cuando nos cuenta en su novela la historia de una obsesión, al filo de un cruce de soledades, como ella misma lo llama, masturbación a distancia de las líneas calientes.

==Argumento==

Lorena es una chica de 28 años que trabaja en una línea erótica en Bolonia. Es una chica obsesionada por el sexo. Lorena procede de una familia con dinero.
En cuanto a sus relaciones con hombres no tiene ningún recuerdo que le cause placer ni que haya tenido satisfacciones sexuales, esa es la causa por la que Lorena decide prescindir del acto físico y entra a formar parte de la línea erótica donde espera disfrutar de las situaciones imaginarias.
Ella decía que al igual que las prostitutas, era una profesional del sexo, pero con la diferencia de que ella se dedicaba a una forma de sexo virtual, sus amigos franceses lo llamaban masturbación sophistiqué.
Las chicas que trabajaban allí tenían totalmente prohibido quedar fuera de trabajo y conocer en persona a los hombres que llamaban.
Casi todos los que llamaban le habían pedido alguna vez a Lorena que quedara con ellos pero ella siempre los decía que no, un no rotundo, sin arrepentimientos hasta una noche que llamó Gabriele, su voz la conquistó y había algo en esa voz que la sedujo y no la abandonaba, quizá era ya una obsesión, así que un día saltándose las normas de la oficina para la que trabaja, siente una necesidad muy grande de conocer a Gabriele, pero… ¿Llegará Lorena a conocer a Gabriele en persona? ¿Hasta dónde la llevará esa pasión que siente por Gabriele?

==Personajes==

Los personajes que aparecen durante todo el libro son muy pocos a excepción de los hombres que llaman a la línea de teléfono que tan solamente pondré alguno de ellos que cobran un poco de protagonismo en el libro.

Lorena: la protagonista de la novela. Lorena no era su nombre real, era el que había elegido para el trabajo y eligió ese nombre por una región de Francia porque era un país que la fascinaba.
Antes de trabajar en la línea erótica, trabajó a tiempo parcial en una editorial y acababa al mismo tiempo sus estudios, se licenció en Filosofía y Letras.
Era una chica de piel muy blanca, pelirroja, tenía los ojos verdes, los labios finos, bastante alta, de pechos grandes y caderas redondas.
Sus padres estaban separados pero por su padre sentía como un gran afecto morboso, un padre siempre lejano, quizás por eso su elección por ese trabajo en la línea erótica, también sentía una gran atracción por los lugares poblados de una humanidad marginal.
A Lorena le gustaba trabajar por las noches, iba siempre en tren de Módena a Bolonia, el viaje era realmente corto, encima la sede del teléfono estaba muy cerca de la estación.
Los padres no sabían que trabajaba en una línea erótica y ellos aunque estaban separados, seguían yendo los tres juntos como todos los sábados desde que Lorena era una niña al restaurante Fini.
Sin duda, era una profesional del sexo, era una chica que sabía decir muy bien las palabras adecuadas para satisfacer el deseo al hombre que estaba al otro lado de la línea y para ello también se sabía algún truco que otro.
Ella ejercía su trabajo con alegría pero con cierta inquietud ante la constante llamada de lo desconocido.
Era una chica bastante morbosa y un poco masoquista también diría yo, la iba mucho eso de que la humillaran y era una adicta al sexo como comentaba antes.

Jessica: esta chica es la que enseñó a Lorena como iba todo lo de la línea, también enseñó a otra compañera, Morgana.
Jessica llevaba trabajando allí casi un año. Era morena, delgada y amable, había dejado de estudiar pero la hubiera gustado ser veterinaria y no hacía nada más que hablar de ello.
Estaba enamorada de Paolo, un veterinario, según ella era un chico muy guapo y perdió la cabeza por él nada más verlo.
Ya no estaban juntos porque Paolo era bixesual y decidió quedarse con Luca, un amigo de él.
Ella confiaba que algún día volvería, lo esperaba y todo lo que hacía era por él, para cuando en un futuro vivieran juntos.
Trabajaba en la línea erótica diez horas al día, domingos incluidos, para pagar las obras de restauración de una casa en el campo que la había dejado un tío suyo, cuando estuviera terminada, abriría un criadero de perros, el sueño de Paolo y por eso estaba segura de que él volvería a su lado.
Era una chica muy guapa y aunque no era muy alta tenía un cuerpo muy proporcionado, de vez en cuando trabajaba como modelo para las firmas de ropa interior o para los centros de estética.

Mónica: otra de las chicas que trabajaba en la línea, era nueva y fue Lorena quien la enseñó, era de Carpi y había estudiado contabilidad, tenía tan solamente 21 años.
Mónica era rubia y tenía la piel algo tostada por los rayos ultravioleta, pronunciaba mal la ese y cuando sonreía, no le importaba enseñar sus dientes torcidos.
Le gustaba hablar de sí misma, Lorena la escuchaba mientras contestaba al teléfono.
Trabajaba promocionando productos en los supermercados tres veces a la semana, y por las noches iba a la línea para poder reunir un sueldo decente.

Marilyn: otra compañera de trabajo de Lorena, esta chica llegaba cuando Jessica se iba.
Nadie sabía su verdadero nombre y era una chica muy reservada, nunca contaba nada de su vida, fuera del teléfono su vida no existía, si le hacían alguna pregunta personal se limitaba a responder tan solamente con una sonrisa.
A Lorena le gustaba su capacidad para no mostrarse, para sustraerse, tenía algo de seductora. A Marilyn le gustaba hacer el papel de dominadora.

Gabriele: el nombre con el que Lorena se quedó, pero no solo se quedó con su nombre, sino también con su voz, tenía ganas de conocerlo y esperaba verlo algún día en la estación de tren, que fuera a buscarla.
Desde que lo escuchó, no se concentraba en otras voces y en otras palabras, era de Bolonia, lugar donde ella trabajaba.
Siempre llamaba después de la una de la madrugada, cuando Lorena estaba sola.
Era un hombre que hablaba pronunciando lentamente las palabras y con una sintaxis cuidada y precisa.
A Lorena le hacía muchas preguntas, pero él no le contaba nada o casi nada sobre su vida, era licenciado en derecho, trabajaba en los ayuntamientos de la región de Emilia Romagna, siempre estaba entre un ayuntamiento y otro.
Gabriele era muy alto, con el pelo rubio y los ojos grandes, con gafas redondas.

Luigi: un cliente habitual de la línea erótica, solía llamar para tener una conversación erótica, menos cuando su mujer se encontraba en la habitación de al lado, entonces llamaba solamente para hablar con Lorena porque no dejaba de pensar en ella.
Luigi era de Mestre, trabajaba en Correos y era poeta por hobby y le escribía poemas a Lorena.
Llamaba a la línea erótica dos o tres veces todas las noches, cada noche la dedicaba una poesía y la decía que su voz le hacía soñar.
A Lorena unas veces la agradaba, la divertía y la halagaba, pero por lo general la irritaba y la daba un poco de pena.

Alessio: es el jefe o el titular, como le llamaban todas con una especie de deferencia.
Este hombre sentía una gran debilidad por Jessica, porque era la más solicitada por los clientes fijos, y si había que cubrir un turno y faltaban chicas, ella siempre estaba dispuesta, incluso de noche, por eso tenía un sueldo fijo al mes y no trabajaba a porcentaje, en el fondo era una especie de empleada seria y fiable y se conocía unos trucos muy buenos.
Incluso Alessio para anunciar la línea erótica en los periódicos, ponía fotos de Jessica, fotos que ella llevaba que le habían hecho en ropa interior.
Las chicas siempre anotaban en un registro el día, la hora de la llamada, el número de teléfono del cliente, sus datos y la duración de la llamada y después Alessio y su mujer lo supervisaban y al final de mes les daban su tanto por ciento.

==Opinión personal==

Siempre me cuesta hacer una crítica mala sobre un libro o cualquier producto, no me gusta pero esta vez lo voy a tener que hacer, no me queda más remedio, no soy una crítica literaria pero sí una lectora que cuando me dispongo a leer un libro me gusta encontrarme con un libro que me llene, que con él disfrute y que la imaginación se me dispare, me gusta vivirlo, pero con este libro eso no me ha ocurrido, pensé que durante el libro iba a ir a mejor pero nada, tiene el mismo ritmo desde que empieza hasta que termina pero un ritmo en que no pasa nada interesante, no tiene intriga ni nada de nada, eso sí, te enteras sin quedarte ninguna duda de cómo funciona una línea erótica que a mí personalmente es una cosa que nunca me ha llamado la atención, pero la autora lo describe todo muy bien, incluso el lenguaje es un poco para mi gusto, grosero, a lo que al sexo se refiere, no tiene que ver que la novela sea erótica, se podría nombrar las cosas de otra forma más sutil, de una forma más bonita y suave y no en el modo que lo escribe ella, aunque a estas alturas de mi vida ya no me asusta nada o casi nada.
En su momento a Francesca Mazzucato, la crítica italiana comparó esta novela con Las edades de Lulú de Almudena Grandes, novela que he leído pero que no me acuerdo de ella y que me tendré que volver a leer para ver si hay alguna comparación con esta, aunque no creo.
En cuanto a los personajes, sinceramente no me dicen nada, no sentí empatía con ninguno de ellos, pero tampoco me caen mal, es que me son totalmente indiferentes incluso me pasa con la protagonista de la novela.
Lorena, la protagonista, nos narra en primera persona como es su vida y todo lo que siente cuando hay una llamada, nos narra que la llamada costaba sesenta mil liras por veinticinco minutos de conversación.
Muchos hombres decían que con ese precio era mejor buscarse una prostituta y por lo menos hacían sexo real, sin embargo había otros que sienten curiosidad por la novedad, les gusta esa sensación que sólo una voz especial y ciertas palabras o fantasías pueden hacerles experimentar.
Todas las chicas que trabajaban en la línea usaban nombres falsos, eso era evidente, según la protagonista, era como llevar una doble vida, algunas veces era hasta divertido pero otras puede ser una equivocación.
A Lorena le gustaba escuchar esas voces solitarias, algunas veces eran voces duras, otras tiernas y algunas otras eran ávidas, pero que la acompañaban en la noche donde estas voces, hombres que están en la sombra, van alternando experiencias comunes  con algunas otras mucho más extremas, muy crudas y casi hasta peligrosas, un poco fantasmales en que los límites parecen confundirse.

A pesar de que el libro es muy cortito, a veces me llegó a aburrir, eso sí, he de decir que es una lectura muy sencilla, demasiado diría yo y es un libro que se lee en un ratito, son de esas lecturas que no tienes que pensar mucho, es casi siempre lo mismo, un libro que yo para definirle mejor diría que es muy soso, una lectura totalmente prescindible, por lo menos para mí. Me gustaría encontrarle algo positivo pero por mucho que lo quiera poner, es que no se lo encuentro.
Yo creo que no hace falta que os diga si os lo recomiendo, porque creo que ha quedado muy claro de que no os lo recomiendo, a no ser que queráis saber y tengáis curiosidad de cómo funciona una línea erótica, con este libro seguro que os quedará muy claro de cómo funciona, por lo menos en aquellos años, actualmente me imagino que funcionará igual o parecido, no lo sé.

2 comentarios:

Margari on 23 de noviembre de 2013, 17:44 dijo...

PUes no me interesa mucho. Y viendo tu opinión... Libro descartado, cosa que se agradece.
Besotes!!!

Shorby on 24 de noviembre de 2013, 19:02 dijo...

Pues aún así no me importaría leerlo =)

Besotes

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