domingo, 11 de julio de 2010

El diamante de la Reina - Mari Pau Domínguez

Publicado por Bejarana 76 en 19:01

Para estrenar el blog voy a comenzar con una novela histórica, la primera que escribió Mari Pau Domínguez, una periodista nacida en Sabadell en el año 1963, empezó en Televisión Española y ahora en la actualidad es colaboradora habitual de la revista Yo Dona. No solo ha estado en la tele sino que también ha trabajado en la radio.

ARGUMENTO

Día 22 de junio de 1559, el rey de Francia Enrique II no para de caminar de un lado hacia otro del palacio, nervioso porque en este día es como si le arrancaran un pedazo de su cuerpo, todo esto se debe porque es el día en el que su hija Isabel de Valois será casada en la catedral de Notre Dame por poderes, sin embargo, su madre, la reina Catalina de Médicis está contenta porque su hija se va a casar con el rey más fuerte del mundo, nada más y nada menos que Felipe II, y por lo tanto su hija sería reina de España.
Isabel de Valois era una niña de 13 años que no la cabía en la cabeza que sus padres la entregaran a un hombre 20 años mayor que ella, no estaba de acuerdo con ese matrimonio pero no la quedó más remedio que aceptarlo, a su padre tampoco le hacía mucha gracia pero las cosas eran así.
Llega la hora y Enrique II lleva a su hija del brazo hasta el altar, allí la estaba esperando el Duque de Alba Fernando Álvarez de Toledo, en representación del monarca Felipe II.
Cuando terminó la ceremonia, el Duque de Alba, se metió en la cama con ella delante de sus padres, Isabel asustada y llena de asco pensaba que iba a osar en hacer lo que un matrimonio hace cuando se casan, pero solamente se metió en la cama y nada más, ese momento no lo olvidará jamás Isabel.
Isabel de Valois en un principio estaba destinada al príncipe Carlos, hijo de Felipe II, e incluso la mandaron un retrato de este pintado por Alonso Sánchez Coello.
Según se veía en el cuadro parecía que el chico no estaba mal y por lo menos era de su edad, pero lo que nunca se pensaba es que iba a terminar con el padre, quien fue marido de su tía María Tudor, su segunda esposa, una mujer según Isabel muy desagradable y tenía la teoría de que una persona que ha estado casado con ella, sería de la misma ralea, y al monarca le consideraba como un monstruo.
A los tres días de su boda, su padre al que adoraba tiene un accidente celebrando la boda de ella en un torneo contra el Conde de Montgomery, con la mala suerte que a este se le rompió la lanza y se la clavó en el ojo a Enrique II, el cual murió, porque no pudieron hacer nada de nada.
Llega el día de la partida de Isabel de Valois hacía Guadalajara donde la estaba esperando su esposo Felipe II. En el viaje se llevó a muchísima gente de su corte, entre ellos estaban criados, cinco camaristas, varios médicos y secretarios, también se llevó a docena y media de acemileros para que se hicieran cargo de un montón de mulas, seis cocineros con sus respectivos ayudantes, confesores, a su sastre querido, vihuelistas y cuatro damas personales, como era su prima Anna de Bourbon-Montpensier, Madame Vineux, Madame de clermont y a Susana de Borbón a la que llamaban Madame Rieux. Pero aquí no acaba todo porque también se llevó al bufón real FranÇois Montaigne.
Pasados ya bastantes días llegan al Alcázar de Toledo, allí se encontraba Juan de Austria, hermanastro de Felipe II y su hermana Juana de Austria y la que ahora en adelante iba a ser su camarera mayor María de la Cueva, viuda y condesa de Ureña, la cual la trata como a una hija desde un principio y ella siente que es como la madre que ha dejado en Francia.
Día 12 de febrero de 1560, es el día en el que por fin el monarca Felipe II se puede casar con Isabel de Valais donde el enlace se celebra en el Palacio del Infantado en Guadalajara.
Al día siguiente del enlace, Isabel estaba radiante y decidió dejarse el pelo suelto, cosa que para una reina eso era una indecencia pero a ella la daba igual, así que se presentó así ante su esposo para desayunar, pero no se encontraba solo sino que se encontraban otros hombres más, pero ella se percató solamente de Juan de Nápoles, un chico de 19 años, bien parecido y ayudante del guardajoyas de la corona.
Cuando Isabel conoció al que en un principio iba a ser su esposo, el príncipe Carlos, se llevó una impresión malísima, nada que ver con el retrato que la enviaron, y daba gracias a sus padres de que la casaran con el padre, ya que el hijo solo la producía asco.
Isabel al ser tan joven no tenía aún el periodo por lo que Felipe II decidió no hacer el acto sexual hasta que esta lo tuviera, la respetaba muchísimo e incluso sus sentimientos hacía ella eran muy distintos a los de sus dos anteriores mujeres, verdaderamente la quería y no quería que la faltara de nada. Como os comentaba antes, Isabel se fijó en Juan de Nápoles y le hizo llamar para poder hablar con él y quería que él se hiciera cargo de El Estanque, así llamado el diamante que su esposo la regaló, con un valor incalculable y él con mucha amabilidad lo acepto, pero la cosa fue a más día a día y con la excusa de que le trajera a cada momento el diamante, así le podría ver hasta que la confianza fue a más y llegó a convertirse en el amante de la reina.
Isabel no se encontraba bien en Toledo, le parecía triste y oscuro y para más colmo su prima Anna Montpensier la metía cachorros en la cabeza de que mientras estuviera allí jamás la iba a bajar el periodo. Pasaron dos años en los que la tardó en bajar y lo tuvo por primera vez con 15 años, pero lo tuvo después de que su marido aceptara la petición de su esposa y se fueron al Alcázar de Madrid, pero antes de ordenar ese cambio, el monarca echó de la corte a la prima de la reina y a Madame Clermont, que eran las dos que malmetían a la reina y las que no eran trigo limpio ya que revolucionaban a todas las damas de la corte.
A Isabel no le hizo mucha gracia que echara otra vez a Francia a su prima pero no la quedó otra que quedarse con el pataleo.
Isabel era una persona débil y enfermaba rápidamente y el golpe más duro después de la muerte de su padre fue el de la muerte de su hermano Franciso, eso la llevó a estar en cama durante varios días con mucha fiebre y un estado como de locura, pero según el médico que la trató, eso era normal en las mujeres, a lo que quiso venir a decir es que a todas nos dan arrebatos de locura y que nos cambia el carácter con mucha facilidad.
Llega el momento de hacer sexo con su marido y no aguanta de dolor y las habladurías comentaba que era por el volumen bastante pronunciado del miembro del rey, eran unas relaciones en las que ella no gozaba y el monarca tampoco incluso una vez tuvo que dejarlo a medias e ir a buscar a su amante, la dama mayor de su hermana Juana de Austria, Eufrasia Guzmán.
Al saber que su esposo tenía una amante se revolvía de celos, no aguantaba que su marido estuviera con otras mujeres cuando con la que tenía que estar era con ella.

PERSONAJES

Isabel de Valois. Isabel a pesar de que era una niña cuando sus padres la hicieron casar con Felipe II, tuvo que aprender a ser antes de mujer, reina, que eso era lo más importante. Ella se sentía muy presionada ante un pueblo entero por no poder dar un heredero que era lo que se buscaba en ella.
La tocó madurar muy pronto, tuvo un embarazo falso, el cual tenía mucho miedo porque no sabía muy bien de quien podría ser, si de su esposo o de su amante.
Después tuvo un aborto donde perdió a dos niñas y el que le afectó muchísimo, pero después ya por fin pudo dar a luz de una niña, en el Palacio del Bosque de Valsaín, el 12 de agosto de 1566, a la niña la llamaron Isabel Clara Eugenia y un año después, el 6 de octubre de 1567 dio a luz de otra niña a la que llamaron Catalina Micaela.
Para ella el haber tenido dos niñas era un fracaso y tenía el sentimiento de haberle fallado al pueblo y a su esposo.
Era una mujer que se montaba timbas junto a su cuñado Juan de Austria, su hijastro Carlos y con la princesa de Éboli, con otros hombres de la sociedad a los que casi siempre ganaba, se pensaba en un principio que se la dejaba ganar por ser la reina, pero eso no era cierto porque el dinero que se jugaba en esas timbas era mucho.
A mi parecer, el amor de la reina fue su amante por el que hubiera dado la vida, sin embargo por su marido no sentía ni la mitad pero yo creo que le tenía un cariño muy especial porque él era muy bueno con ella y siempre estaba pendiente de las cosas que la pasaba y cuando enfermaba no se separaba de su lado ni un solo instante.

Felipe II. Después de tener dos matrimonios, lo que no se le pasaba por la cabeza es que con Isabel la cosa iba a ser diferente, de ella sí que estaba perdidamente enamorado pero también es verdad que solo la usaba para que se quedara embarazada de un varón que algún día cogiera las riendas del reinado cuando él faltara, aunque ya tenía un heredero, en su hijo Carlos tenía muy poca confianza porque era un tarado y poniendo en sus manos el trono, lo hacía peligrar, no le veía acto para llevar el trono algún día, aunque de momento era lo único que tenía y no le quedaba más remedio. Felipe II, quería que Isabel fuera feliz y por ello no la prohibía nada, incluso que gastara a manos llenas en vestidos, joyas y demás, aunque las arcas municipales no estuvieran muy bien.

Ana de Mendoza, princesa de Éboli. Cuando Isabel llegó a Toledo, fue a la primera que conoció y se hicieron muy buenas amigas, tanto que no se separaban pero lo que no sabía Isabel es que Ana de Mendoza era un bicho, se dio cuenta más tarde y aunque seguían siempre juntas dejó de confiar en ella. Era una mujer ambiciosa y no la importaba pasar por encima de quien fuera por salirse con la suya, siempre estaba picando a la reina, yo pienso que hasta la tenía envidia y nada más hacía que nombrarla el El Estanque, un diamante que se imaginaba con él en su cuello.
A lo primero pasó con ellas momentos muy bonitos y alegres, e incluso la comentó que no se preocupara por haberse casado con un hombre 20 años mayor, porque ella con 12 años se caso con su marido que la sacaba muchos años más, no sé si eran 30 años, ahora mismo no me acuerdo.
Yo la impresión que me he llevado de esta mujer, tanto en esta como en la otra novela es que era un bicho de mucho cuidado.

Juan de Nápoles. Juan era un hombre joven, guapo, pero también ambicioso, cuando tuvo por primera vez en sus brazos a la reina pensó que le iba a venir muy bien para poder subir, pero lo que no tenía previsto era enamorarse locamente de ella.
Fue víctima de chantajes de una mujer anónima que a cambio de su silencio de los líos que se traía con la reina, la entregara El Estanque, bajo ese chantaje no le quedó más remedio que hacerlo. Y de repente desaparecen él y el diamante.

Príncipe Carlos. Era una persona de la que su padre no confiaba mucho, era una persona que no andaba muy bien de la cabeza, no era muy capacitado y más aún después de que estuvo al borde de la muerte cuando en la Universidad iba detrás de la hija del conserje, se cayó de las escaleras, con tan mala suerte que todo el golpe se lo llevó en la cabeza. A Felipe II le importaba más quedarse sin el heredero que sin su hijo, si en ese mismo instante hubiera tenido a otro heredero, muy poco le hubiera importado que su hijo hubiera muerto en ese instante, pero como solo había ese y mejor uno que ninguno pues había que salvarle la vida como fuera.
A la reina primero la inspiraba asco, para ella era repugnante y más cuando a cada momento la declaraba su amor, pero después sintió por él una gran lástima.
Era un muchacho que por el hecho de ser el príncipe se podía dar el lujo de desnudar delante de los demás sirvientes a alguna dama de la corte o como hizo con el zapatero, que le hizo cocer los zapatos y después se los hizo comer, simplemente porque cuando se los probó no le gustaba como le quedaban, cosas así no las podía soportar su padre pero lo que peor le sentó a su padre fue que confabulara contra él con lo que le encerró en su propia habitación sin salir, aislado de todo el mundo e incluso le taparon todas las ventanas para que no entrara la luz del día ni pudiera tener ninguna distracción, solo se abría la puesta de su habitación para llevarle la comida, que él se negaba a comer.

Juan de Austria. A pesar de ser hermanastro del monarca, estos se tenían mucho aprecio, era un hombre ligón, yo creo que con su cuñada no le hubiera importado tener un desliz, pero Isabel a pesar de verle atractivo ella ya tenía bastante con su otro Juan, que la tenía plenamente satisfecha y de él no quiso nada, aunque sí que se lo pasaban muy bien los dos en las timbas y a partir de ahí es cuando le empezó a ver con otros ojos.
Juana de Austria. Tanto en esta novela como en otras es una mujer a la que se la pone muy bien, su hermano la adoraba, y ella a él le protegía como si fuera su hijo.
Aceptó muy bien la llegada de la nueva reina y con ella pasaba muchos ratos, hablando de cosas o bien de la corte, o bien de lo que pasaba en la familia, poco puedo decir de ella, solo que tenía que ser muy buena, era una mujer muy religiosa y creía mucho en la iglesia y en lo que todo conlleva.

María de la Cueva. Esta mujer, desde que llegó Isabel de Valois a Toledo, no dejó de protegerla ni un solo instante, para ella era como una hija, aunque la suya también estaba en la corte como dama de Juana de Austria, Magdalena Girón, también amante del monarca, si su madre se hubiera enterado de lo que la estaba haciendo a la reina yo creo que no se lo hubiera perdonado, por suerte no se enteró. Era una mujer muy cariñosa con la reina, aunque a veces también era muy dura con ella, sobre todo cuando empezó a verse con Juan de Nápoles, nunca aceptó esos encuentros pero no la quedó más remedio que aguantarse y mirar hacia delante como si eso no estuviera ocurriendo.

Eufrasia de Guzmán. Esta chica era la dama mayor de Juana de Austria, y a la vez la amante del monarca que fueran donde fueran y aunque no hiciera falta él la llevaba con la corte.
Era un nombre que retumbaba en la mente de Isabel, la primera vez que oyó su nombre fue mediante los comentarios de las otras damas, fueron tantos sus celos que la quemaban por dentro e incluso fue capaz de mandarla llamar para solamente ver cómo era.
Eufrasia quedó embarazada y como era natural en el monarca, cada vez que ya le estorbaba una amante para alejarla de la corte la casó con un príncipe, las solía colocar muy bien.

El Estanque. Y ahora vosotros me preguntaréis que por qué pongo como personaje a un diamante, pero es que, es uno de los protagonistas del libro, el que da muchos quebraderos de cabeza tanto a la reina como a Juan de Nápoles pero también el que hizo que se unieran y vivieran momentos preciosos. Fue uno de los cinco diamantes más caro de la historia y el más importante de la corona española. Era un diamante que su forma era única y lo mandó hacer el monarca especialmente para Isabel de Valois.

OPINIÓN PERSONAL

El libro comienza con la muerte de Isabel de Valois, nos describe muy bien como es y la verdad es que se le pone a uno los pelos de punta, sin saber los médicos que esta estaba embarazada de nuevo y de otra niña, la vino la muerte al tenerla a los 5 meses de gestación, cuando ella se pone en ese estado nadie sabía lo que la pasaba, cada médico tenía una opinión distinta y después de hacerla toda clase de carnicería, por desgracia vieron tarde que lo que la pasaba es que tenía un parto prematuro que no aguantó, ella tenía la esperanza de ver por lo menos cumplir el añito a su hija pequeña Catalina Micaela que lo cumplía el 6 de octubre pero no pudo ser porque el día 3 de octubre de 1568 a la edad de 22 años daba su último suspiro.
La pena que ella tenía de morirse era por sus dos hijas que las dejaba huérfanas con dos y un año.
Sinceramente, lo describe de una forma que a mí se me encogía hasta el corazón, e incluso se me cayeron algunas lágrimas, la verdad es que yo no sé como leo estas cosas porque luego lo pasó muy mal y pienso en cosas que no debería de pensar pero la mente es así de perversa, a veces nos juega malas pasadas. Y bueno, después de este mal trago la novela nos va contando los 9 años antes de su muerte, lo que realmente dura su reinado junto a Felipe II.
Cuando leo estas novelas históricas, alucino como los padres ceden a sus hijas tan jóvenes para casarse, solo por el hecho del poder. En el caso de Isabel de Valois, una niña de 13 años que lo único que quería es correr por palacio detrás de sus hermanos o de sus padres, ni siquiera tenía el periodo y aunque las mujeres maduramos mucho antes que los hombres, no dejaba de ser una niña, pero también creo que las niñas de aquellos tiempos se desarrollaban más lentamente y más tarde que ahora en la actualidad, tenían otra cosa y eran más menuditas, normal que murieran tan jóvenes si desde pronto su cuerpo de repente se transformaba en mujer para parir y parir uno tras otro crío, he leído muchas novelas de estas y respecto a la mujer siempre es lo mismo, ellos simplemente se casan con ellas para que no les falte un heredero, es para lo único que las utilizan porque luego por detrás tienen a sus amantes.
Según iba leyendo e iba viendo que la niña no tenía el periodo y que su esposo la respetaba, yo pensaba, pues sí que la quería porque la era fiel, que raro que no tenga una amante, hasta que salió el nombre Eufrasia, ya decía yo, con lo fogoso que era el monarca, según cuentan los libros de él.
Era un amor muy raro lo de la mayoría de los hombres de esta época, porque en el caso de Felipe II, mucho quería a la reina, tanto que estaba loco por sus huesos y después andaba con todo aquello que llevara falda, menudo amor, a donde quedaba la fidelidad, porque en ningún momento la veo.
Otra cosa curiosa es que cuando Isabel de Valois se enteraba que su esposo podría estar satisfaciéndose con otras mujeres se volvía loca de celos, pero a ella que más la daba, total ella no le quería, y encima tenía a Juan de Nápoles que casi todas las noches estaba con él, no llego a entender esos celos, quizás a lo mejor el orgullo la podía más que otra cosa. Y eso que la madre cuando la escribía la comentaba que los celos no eran buenos, ella lo sabía muy bien porque su marido la había sido infiel toda su vida con una mujer, quizás fue el gran amor de su marido Enrique II, y por eso, aunque ella quería con locura a su padre, no podía aguantar a su amante, quizás a lo mejor su reacción de celos era por eso, por lo vivido con sus padres.
Luego, me llamó mucho la atención de que en España, por aquel entonces, al periodo se le llamaba la camisa, quizás sí que lo haya leído en algún otro libro pero ahora mismo no lo recuerdo y por eso llamó mi atención y también me llama mucho, que casi todas la mujeres de aquella época padecían de jaquecas, hay muy poquitas que se salvaran de ese dolor tan horrible de cabeza.
Otra cosa que me hizo mucha gracia es que cuando enferma por primera vez la reina por la muerte de su hermano Francisco, el médico que según él estaba haciendo un estudio sobre la mujer, decía que eso era muy normal en una mujer, que esos arrebatos les daba a cada momento, y bueno, parece ser que antes pensaban lo mismo que ahora, al final seremos seres de otro planeta, jajajajaj..... La conclusión que yo saqué sobre las palabras del médico, es que todas las mujeres estamos locas.
Es un libro que me ha gustado muchísimo, la autora nos lo describe todo perfectamente, y la verdad es que no se me ha hecho nada pesado, todo lo contrario, me ha enganchado desde el principio hasta el final, además es que yo con los libros lo vivo, e incluso me suelo meter en el papel de algunos de los personajes, por ejemplo cuando al príncipe Carlos le encierran en su cuarto sin luz ni nada, me entra una claustrofobia, me lo imagino allí metido, entre cuatro paredes, en un cuarto frío por la piedra del Alcázar, eso tiene que ser horrible, normal que si el muchacho ya de por sí estaba mal, empeorara y así es como vivo yo los libros sobre todo las novelas históricas, es que disfruto la verdad, y no os creáis que soy monárquica, que va, todo lo contrarío pero no puedo evitar que la historia me atraiga, pero de todas formas Felipe II es el monarca que más me atrae de la historia y no sé por qué, me parece una persona tan enigmática y rara que me encanta saber cada día más cosas sobre él.

CONCLUSIÓN

Sólo me queda decir que es un libro que os lo recomiendo totalmente, sobre todo para quien le guste la novela histórica, con esta se meterá de lleno en ella y disfrutará un montón.

DATOS DEL LIBRO

Nº de páginas: 448
Tapa: El mío es de tapa blanda porque es de bolsillo pero también le hay en tapa dura, eso ya va en gustos.
Precio: El precio es según, a mí el de bolsillo me costó 11€ pero si lo quieres en tapa dura cuesta 22€
Editorial: La Esfera de los libros
ISBN: 9788497347990

1 comentarios:

LaPeRa on 10 de enero de 2012, 20:54 dijo...

Yo creo que ser monárquico o no no tiene que ver con que te guste la historia o te llame la atención un período determinado o cierto rey,... más bien yo creo que es además de común, bastante normal. Felipe II también es un personaje que a mi me llama mucho la atención, sin embargo, la monarquía actual noooo, jeje. Bicos.

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